viernes, 22 de junio de 2007

Celeste y banca



Todo aquel que alguna vez corrió detrás de una pelota seguro que imaginó vivir algo más o menos así. Por ahí, entre insomnios, uno soñó con bajar de un avión en tierras brasileñas y ponerle la cara al clima de guerra para jugar nada menos que una final de Copa Libertadores. O, tal vez, se vio con la pelota bajo la suela hasta extinguir el infierno y dejar mudas a 70.000 personas. O quizá se le erizó la piel de sólo pensar lo que sería hacer un gol en una final de esta magnitud. Y, ni hablar, de meter dos. Pero seguro que también soñó un llamado a la Selección Argentina. Y que lo recibieran con la camiseta número 10 y el micro encendido para salir hacia el aeropuerto como si se tratara del mismísimo Diego Maradona. Y partir a jugar un Mundial o, por qué no, una Copa América...

Soñar, lo podemos soñar todos. Cumplirlo completo en menos de 24 horas, por ahora, se tiene registro de uno: Román Riquelme.

Cuando amanecía en Buenos Aires, después de festejar un rato largo en Porto Alegre y de un vuelo de casi dos horas hasta Ezeiza, se acostó campeón de América, con la llave del auto que se ganó por ser el mejor jugador de la final perdida por algún lugar, y anoche cuando volvió a apoyar la cabeza en una almohada ya estaba vestido con otros colores, celeste y blanco, y en otro país, Venezuela. Por más que su timidez y mesura jamás le permitiría decirlo, si por estas horas Riquelme se siente algo así como Maradona, habría que entenderlo. Sin dudas tiene razones.

Romy, que poco menos de un año atrás se sacaba de la Selección para no hacer sufrir a su mamá con las críticas, también solito se puso de nuevo con este nivel superlativo que no permite ni discutir la convocatoria de Alfio Basile. A diez minutos de partir hacia la Copa América se metió en la lista de 22 sin decir públicamente ni una sola de todas esas palabras que utilizó para pedir un año sabático de Selección.

Ni siquiera cuando la Copa ya estaba otra vez en sus manos, en la medianoche de Brasil, entregó una respuesta sin evasivas para un regreso que ya tenía sellos oficiales. Lo que tenía que aclarar ya había sido aclarado con el Coco en una breve charla telefónica.

Entonces el técnico, que en el arranque de su ciclo lo había recibido con la cinta de capitán, lejos de alguna represalia, ahora le entregó una camiseta que habla por sí sola del lugar que le tenía reservado. Por más que Romy no haya estado ni en una sola práctica en el predio de Ezeiza.

Tal vez ni siquiera el propio Riquelme imaginaba que hoy, un año después de un Mundial normalito y seis meses después de un regreso con poca gloria de Europa, iba a volver a alcanzar ese sitio de privilegio que pisó en sus años mozos y sirvió para despertar el interés del Barcelona, entre otros, allá por el 2002. En Boca recuperó la felicidad que le faltaba, un equipo que lo acompañó muy bien, y ya no extraña más aquella sensación que se siente al salir campeón. Ya no extraña ganar. Su fútbol exquisito brilla con tanta intensidad como en el ciclo de Carlos Bianchi, lo que no es poco, y por eso hoy, otra vez, está en boca de todos los clubes del mundo. Menos Villarreal, dueño de su pase que le cerró la puerta con candado por su pelea con Manuel Pellegrini, todos lo quieren tener para la temporada que viene. Y tanto ruido, claro, no le juega a favor a Boca en su cauta estrategia de hacerse el desentendido para encontrar otro milagro que permita retener a Román. Pero ésa será otra historia. Ahora, la cuestión es el regreso con gloria de Riquelme a la Selección. Tal vez como nunca antes con tanta gloria. Porque su otro gran momento no coincidió con las preferencias de Bielsa y porque cuando encontró uno que lo hizo líder y símbolo, José Pekerman, él no estaba en su pico de rendimiento. Ahora, como nunca, todo coincide. Vuelve a la celeste y blanca. Con toda la banca.

3 Topos Gigios:

Paolo Maldini dijo...

Creo que Riquelme hará una buena copa América, espero tener boca de profeta.

Anónimo dijo...

Paolo no te engañes mas, es un muerto este tipo, que se quede en Boca y no rompa las bolas en la seleccion

Anónimo dijo...

Con Boca puede salir campeon/bicampeon...etc...pero en europa es un fracasado....En la seleccion no corre, no pone garra...le pesa mucho la camiseta a este pecho frio...

Slds